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Puede contar con nuestra experiencia, solidez y dedicación.


Valoración Incapacidad
Valoración Incapacidad
Usted puede ser susceptible de una incapacidad permanente total (para la profesión habitual), o de una incapacidad permanente parcial (que está limitado para algunas de sus tareas fundamentales para la profesión habitual) o una incapacidad permanente absoluta (para cualquier profesión) o gran invalidez (merma en sus tareas de la vida cotidiana).
Puede que a usted le hayan dado el alta sin estar preparado para incorporarse al trabajo, por no estar completamente curado, en este caso puede solicitar una impugnación del alta.
Puede que haya pasado el tribunal médico y le hayan denegado la incapacidad o esté en desacuerdo con la calificación obtenida, pudiendo, en este caso, recurrir al INSS en los siguientes 30 días hábiles.
Nosotros estudiamos su caso, tras la exploración y el estudio de toda la documentación aportada, valorando las secuelas y como estas, le limitan en relación con su puesto de trabajo.
Nuestro equipo de especialistas le asesora y le evalúa si tiene una incapacidad y el grado de la misma mediante la emisión del Informe Médico Pericial y su posterior  defensa en sede judicial, en caso de ser necesaria. Además, si lo desea, nuestro equipo puede llevar su proceso de incapacidad de forma íntegra: médico-jurídico.

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¿Qué es incapacidad?

La incapacidad es una alteración continuada de la salud, que imposibilita o limita a quien la padece para la realización de una actividad profesional. Se considerará en situación de incapacidad permanente al trabajador que, después de haber estado sometido al tratamiento prescrito y de haber sido dado de alta médicamente, presentara reducciones anatómicas o funcionales graves, susceptibles de determinación objetiva y previsiblemente definitivas, que disminuyan o anulen su capacidad laboral.

¿Cuáles son los tipos de incapacidad?

  • Incapacidad permanente parcial para la profesión habitual, es la que, ocasione al trabajador una disminución del 33%, o superior, en su rendimiento normal para dicha profesión, con secuelas permanentes que limitan parcialmente la ocupación o actividad habitual, sin impedirle la realización de las tareas fundamentales de la misma.
  • Incapacidad permanente total para la profesión habitual, es la que inhabilita al trabajador, con secuelas permanentes que impiden totalmente la realización de las tareas de la ocupación o actividad habitual del incapacitado.
  • Incapacidad permanente absoluta para todo trabajo, es la que inhabilita al incapacitado con secuelas permanentes, para la realización de cualquier ocupación o actividad.
  • Gran invalidez, es la situación del trabajador, afecto de incapacidad permanente, y que como consecuencia de pérdidas anatómicas o funcionales, (tetraplejias, importantes secuelas neurológicas o neuropsiquiátricas con graves alteraciones mentales o psíquicas, ceguera completa, etc.), necesita la asistencia de otra persona para los actos más esenciales de la vida, tales como vestirse, desplazarse o comer.


La Discapacidad Solo Marca UNA Diferencia

Apoyarán a personas cuidadoras de enfermos o con discapacidad





 

ZACATECAS




Zacatecas es el estado pionero en México en implementar una estrategia como política pública para garantizar el derecho al cuidado, a fin de generar acciones que mejoren la calidad de vida de las personas cuidadoras. 
Fue presentada por la titular de la Secretaría de las Mujeres, Perla Martínez, la Estrategia Interinstitucional para Promover el Derecho al Cuidado, que se hace realidad como resultado de la suma de esfuerzos de los gobiernos federal, estatal y la sociedad civil.
Con este esfuerzo conjunto que se implementa se generarán acciones específicas para revalorar los cuidados no remunerados de personas que, en un 70 por ciento, son realizados por mujeres, afirmó.
Se realizarán 2 diagnósticos, uno para conocer la situación de personas cuidadoras y dependientes; y otro para generar una tarjeta de identidad para personas cuidadoras primarias, así como para afiliarlas a programas sociales, entre otras acciones.
Para dimensionar el impacto económico de los cuidados no remunerados de salud en el hogar, Perla Martínez especificó que, de acuerdo con el Inegi, en 2013 estos representaron más de 167 mil millones de pesos; equivalente al 21 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
65.2 por ciento de su tiempo total dedican las mujeres al trabajo no remunerado del cuidado en el hogar, mientras que los hombres solo el 21.1. De ser pagada esta actividad representaría un ingreso anual de 42 mil 500 pesos para ellas, añadió la secretaria.
María Angélica Luna Parra, titular del Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indesol), reconoció la voluntad de los poderes Ejecutivo y Legislativo, a través de la presidenta de la Comisión de Equidad entre Géneros, Eugenia Flores, para concretar en un tiempo récord este programa.
Raúl Estrada Day, secretario de Salud del estado, enfatizó la disposición del gobierno estatal, a través de la Secretaría de las Mujeres, para implementar la estrategia que generará bienestar social para la población zacatecana.
En el evento participaron el secretario general de Gobierno, Jaime Santoyo Castro; la presidenta del Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (Sedif), Lucía Alonso; y el subsecretario de Atención a Personas con Discapacidad, Mauricio Orlando Medina.
También asistieron el delegado del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste), Humberto Javier Romero; e integrantes de la Red de Apoyo y Autocuidado de Zacatecas, Villanueva, Guadalupe, Sombrerete, Moyahua y Pánuco, entre otros.


































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Valoración Incapacidad
Valoración Incapacidad
Usted puede ser susceptible de una incapacidad permanente total (para la profesión habitual), o de una incapacidad permanente parcial (que está limitado para algunas de sus tareas fundamentales para la profesión habitual) o una incapacidad permanente absoluta (para cualquier profesión) o gran invalidez (merma en sus tareas de la vida cotidiana).
Puede que a usted le hayan dado el alta sin estar preparado para incorporarse al trabajo, por no estar completamente curado, en este caso puede solicitar una impugnación del alta.
Puede que haya pasado el tribunal médico y le hayan denegado la incapacidad o esté en desacuerdo con la calificación obtenida, pudiendo, en este caso, recurrir al INSS en los siguientes 30 días hábiles.
Nosotros estudiamos su caso, tras la exploración y el estudio de toda la documentación aportada, valorando las secuelas y como estas, le limitan en relación con su puesto de trabajo.
Nuestro equipo de especialistas le asesora y le evalúa si tiene una incapacidad y el grado de la misma mediante la emisión del Informe Médico Pericial y su posterior  defensa en sede judicial, en caso de ser necesaria. Además, si lo desea, nuestro equipo puede llevar su proceso de incapacidad de forma íntegra: médico-jurídico.

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¿Qué es incapacidad?

La incapacidad es una alteración continuada de la salud, que imposibilita o limita a quien la padece para la realización de una actividad profesional. Se considerará en situación de incapacidad permanente al trabajador que, después de haber estado sometido al tratamiento prescrito y de haber sido dado de alta médicamente, presentara reducciones anatómicas o funcionales graves, susceptibles de determinación objetiva y previsiblemente definitivas, que disminuyan o anulen su capacidad laboral.

¿Cuáles son los tipos de incapacidad?

  • Incapacidad permanente parcial para la profesión habitual, es la que, ocasione al trabajador una disminución del 33%, o superior, en su rendimiento normal para dicha profesión, con secuelas permanentes que limitan parcialmente la ocupación o actividad habitual, sin impedirle la realización de las tareas fundamentales de la misma.
  • Incapacidad permanente total para la profesión habitual, es la que inhabilita al trabajador, con secuelas permanentes que impiden totalmente la realización de las tareas de la ocupación o actividad habitual del incapacitado.
  • Incapacidad permanente absoluta para todo trabajo, es la que inhabilita al incapacitado con secuelas permanentes, para la realización de cualquier ocupación o actividad.
  • Gran invalidez, es la situación del trabajador, afecto de incapacidad permanente, y que como consecuencia de pérdidas anatómicas o funcionales, (tetraplejias, importantes secuelas neurológicas o neuropsiquiátricas con graves alteraciones mentales o psíquicas, ceguera completa, etc.), necesita la asistencia de otra persona para los actos más esenciales de la vida, tales como vestirse, desplazarse o comer.


La Discapacidad Solo Marca UNA Diferencia

¿Se puede solicitar la jubilación anticipada por discapacidad?


Son dos los Reales Decretos que regulan la jubilación anticipada de las personas con discapacidad
Son dos los Reales Decretos que regulan la jubilación anticipada de las personas con discapacidad


En caso de tener una discapacidad, ¿sabe cuáles son los requisitos para poder optar a la jubilación anticipada? Son dos los Reales Decretos que regulan la jubilación anticipada de las personas con discapacidad. La ley establece que el interesado puede acogerse al que le resulte más interesante.
  1. El Real Decreto 1851/2009 del 4 de diciembre, por el que se desarrolla el artículo 161 bis de la Ley General de la Seguridad Social en cuanto a la anticipación de la jubilación de los trabajadores con discapacidad en grado igual o superior al 45 por ciento. Con este decreto podrán jubilarse a partir de los 58 años.
  1. El Real Decreto 1539/2003, de 5 de diciembre, por el que se establecen los coeficientes reductores de la edad de jubilación a favor de los trabajadores que acrediten un grado importante de discapacidad. Los pacientes cuyo grado de discapacidad sea inferior al 65% no podrán jubilarse por este Real Decreto. Si cumplen este requisito, y además tienen más de 18 años cotizados, este Real Decreto resulta más beneficioso para aquellos que necesiten de una tercera persona para las actividades más esenciales de la vida diaria
Requisitos que debe cumplir: 
Dependiendo del Real Decreto al que se acoja, los requisitos son diferentes.
  • Acogiéndose al Real Decreto 1851/2009, de 4 diciembre, se puede aplicar a todos los trabajadores por cuenta ajena y por cuenta propia. El grado requerido es del 45% para alguna de las discapacidades que se recogen en la siguiente lista:
  1. Discapacidad intelectual
  2. Parálisis cerebral
  3. Anomalías genéticas, como Síndrome de Down, Síndrome de Prader WilliSíndrome X frágil, Osteogénesis imperfecta, Acondroplasia, Fibrosis Quística y Enfermedad de Wilson.
  4. Trastorno del espectro autista
  5. Anomalías congénitas secundarias a Talidomida
  6. Secuelas de polio o Síndrome postpolio
  7. Daño cerebral por traumatismo craneoencefálico o Secuelas de tumores del SNC, infecciones o intoxicaciones.
  8. Enfermedad mental: esquizofrenia o trastorno bipolar.
  9. Enfermedad neurológica: Esclerosis Lateral AmiotróficaEsclerosis múltipleLeucodistrofiasSíndrome de Tourette o Lesión medular traumática.
  • En el Real Decreto 1539/2003, de 5 diciembre, es aplicable a los trabajadores por cuenta ajena del Régimen General y de los Regímenes Especiales Agrario, de Trabajadores del Mar y de la Minería del Carbón y también a los trabajadores autónomos, pero no al resto de trabajadores por cuenta propia. Como ya hemos mencionado anteriormente, es necesario acreditar un 65% de discapacidad, y la edad mínima requerida es de 52 años.
Es importante destacar que en ambos casos es necesario tener cotizados al menos 15 años, el mismo que se exige con carácter general para poder acceder a la pensión. Por otro lado, en abril de 2013 fue aprobada una norma que facilita el acceso a las pensiones contributivas, para aquellos que por dificultades de inserción laboral no hayan podido completar el período de cotización mínimo exigido (15 años). De esta forma, podrán cotizar a la Seguridad Social, pagando una cuota mensual de 190 euros y sin tener que trabajar hasta cubrir los años mínimos para cobrar una pensión.
Los períodos que se tienen en cuenta son los exclusivamente cotizados en condiciones de discapacidady es imprescindible estar en situación de alta en el momento de solicitar el derecho a jubilación anticipada.
Por regla general la pensión es incompatible con el trabajo, aunque se permite la compatibilidad con trabajos por cuenta propia cuyos ingresos anuales totales no superen el salario mínimo interprofesional.
Para el cálculo de la pensión, la página web de la seguridad social cuenta con un apartado que le permite el autocálculo de la pensión de jubilación.
Si necesitas más información o iniciar un proceso de discapacidad… llámanos a este teléfono 91 307 6219, o rellena el formulario en este enlace http://www.grupomedicodurango.com/contacto-grupo-medico-durango/ estaremos encantados de ayudarte.
La Discapacidad Solo Marca UNA Diferencia

Buscan determinar si magnetita en alta concentración en tejido cerebral causa demencia


Científicos de la Universidad de Lancaster en Reino Unido descubrieron la existencia de partículas de magnetita en muestras de tejido cerebral humano, por lo que ahora investigan si podrían elevar el riesgo de demencia.
Dichas partículas provienen de la contaminación atmosférica y hallaron vías para llegar al cerebro, destacó el equipo de expertos que publicó sus resultados en la revista Proceedings de la National Academy of Sciences.

Los investigadores analizaron 37 muestras de tejido cerebral provenientes de igual número de personas, de las cuales, 29 tenían entre tres y 85 años de edad y habían vivido y fallecido en la Ciudad de México.
Ocho de ellos eran originarios de Manchester, tenían entre 62 y 92 años de edad al morir y se les habían diagnosticado varias enfermedades neurodegenerativas.
El estudio tomó como base la recolección previa de partículas de magnetita, obtenidas de aire proveniente de una transitada avenida en Lancaster y en los alrededores de una central eléctrica.
Barbara Maher, líder del proyecto, indagó que partículas de magnetita como las encontradas en esas muestras de aire también podrían ser encontradas en el cerebro humano, y así ocurrió.
La magnetita se localizó entre las células cerebrales, y una vez extraída mediante un procedimiento magnético, los científicos encontraron millones de partículas en un solo gramo de tejido cerebral, lo que se traduce en millones de oportunidades de generar daño, apuntó Maher.
La magnetita puede hallarse de forma natural en el tejido cerebral, específicamente en pequeñas cantidades y con formas irregulares, pero la detectada en las muestras cerebrales de los pacientes mostró características que delataban su origen.
Tales características fueron su gran número, así como su forma esférica y lisa, que solo puede adquirir a través de altas temperaturas, como las que existen en los motores de los vehículos o en su sistema de frenos.

La forma esférica y con pocos cristales en la superficie únicamente se manifiesta en otros metales como el platino, proveniente de los convertidores catalíticos, detalló Maher.
Es la primera vez que encontramos esta clase de partículas en el cerebro humano, lo que abre nuevas puertas para investigar si ocasionan o aceleran enfermedades neurodegenerativas, destacó.
Mencionó que por cada partícula de magnetita natural en el cerebro, descubrieron cerca de 100 provenientes de la contaminación atmosférica.
Las muestras de tejido cerebral de personas que vivieron en Manchester y tenían problemas neurodegenerativos registraron altos niveles de magnetita. Asimismo, los índices en sujetos provenientes de la Ciudad de México eran similares o incluso más elevados.
El nivel más alto de magnetiza lo registró el tejido cerebral de un peatón de 32 años de edad, quien murió en un accidente de tráfico en la capital mexicana.

Las partículas de magnetita poseen menos de 200 nanómetros de diámetro, mientras que un cabello humano tiene 50 mil de grueso; por ello, son capaces de rebasar el filtro de la nariz, llegando a los pulmones. Y las más pequeñas puedan acceder el torrente sanguíneo.
Se cree que las partículas de magnetita provenientes del aire contaminado pasan por la nariz y llegan al bulbo olfatorio, para después alcanzar el córtex frontal del cerebro mediante el sistema nervioso.
David Alsop, coautor del trabajo, citó que las partículas pueden ser un factor importante de riesgo en enfermedades neurodegenerativas, y aunque no existe una demostración clara, si hay observaciones que lo sugieren.

Sin embargo, otros especialistas de esa área como Clare Watson, de la Alzheimer’s Society, enfatizó que se carece de evidencia fuerte que vincule alguno de estos padecimientos con la magnetita.
El estudio ofrece evidencia convincente de que el mineral presente en el aire contaminado puede llegar al cerebro, pero no nos habla de sus efectos, indicó.
Agregó que las causas de la demencia son complejas y no han sido estudiadas de forma suficiente como para afirmar que vivir en una área contaminada incrementa el riesgo de desarrollarla.
Por el momento, las investigaciones sobre la relación magnetita-demencia continúan, y los expertos aconsejaron la práctica regular de ejercicio, una dieta saludable y evitar el tabaco para evitar el desarrollo de esta afección.

VíaNotimex






























La Discapacidad Solo Marca UNA Diferencia

No sabemos lo que significa ser una persona discapacitada


Hace poco tiempo, una buena amiga me dijo algo revelador: “No pienso en ti como discapacitada”, confesó.
Entendí exactamente lo que quería decir: hasta hace unas décadas, yo tampoco pensaba en mí como discapacitada, aunque mis dos brazos sean muy asimétricos y diferentes a los del resto de las personas que he conocido en mi vida.
La confesión de mi amiga tenía la intención de ser un halago, pero seguía una lógica conocida. Una que los afroamericanos conocen bien cuando sus amigos blancos dicen, en un intento por acabar con las complicaciones de la identidad racial: “No pienso en ti como una persona negra”. O cuando un hombre elogia a una mujer diciéndole que piensa en ella “como un amigo más”.
El impulso —por lo general, bien intencionado— de liberar a las personas con discapacidad de una identidad desprestigiada está en total desacuerdo con los distintos movimientos de orgullo que hemos visto en las últimas décadas. Lemas como Black is Beautiful (“Lo negro es hermoso”) y We’re Here, We’re Queer, Get Used to It! (“¡Aquí estamos, somos queer, acostúmbrense!”) se convirtieron en gritos transformadores para generaciones que han sido educadas en el odio a sí mismas a causa del racismo, del sexismo y del heterocentrismo. Los movimientos de orgullo fueron los equivalentes psicoemocionales de las leyes en contra de la discriminación y de la segregación racial que han defendido los derechos civiles de mujeres, personas homosexuales, minorías raciales y otros grupos. Los movimientos por los derechos LGBT y Black Lives Matter también han hecho su parte.
Sin embargo, los movimientos a favor de personas con discapacidades no han ganado la misma fuerza. ¿Por qué? Una respuesta es que tenemos una concepción colectiva más clara de lo que es ser mujer o afroamericano, homosexual o transgénero, que la que tenemos de lo que significa ser una persona discapacitada.
Una persona sin discapacidades puede reconocer a alguien que usa una silla de ruedas, un perro guía, una prótesis o a alguien con síndrome de Down, pero la mayoría no siente que comparte una identidad social y un estatus político con estas personas. “Ellos” simplemente parecen ser personas a quienes les sucedió algo desafortunado, a quienes les pasó algo muy malo. Lo único que la mayoría de las personas sabe sobre la discapacidad es que no quieren que les pase.
La verdad es que, si te fijas, encontrarás a la discapacidad en todos lados. Poner un poco de atención a las personas con quienes compartes el espacio público puede resultar revelador: personas que usan sillas de ruedas o andaderas, audífonos, bastones, animales guía, piernas o brazos protésicos o dispositivos respiratorios pueden aparecer de la nada, aunque hayan estado ahí todo el tiempo.
La mamá de un niño de dos años con enanismo que había empezado a asistir a eventos de Little People of America resumió esta situación cuando me dijo, verdaderamente sorprendida: “¡Hay tantos así!”. Hasta que su amado hijo entró inesperadamente a su familia, ella no tenía ni idea de que la acondroplasia es la forma más común de estatura baja o que la mayoría de las personas con esta condición son hijos de padres con estatura promedio. Más importante es que probablemente ella no sabía cómo solicitar las facilidades, el acceso a los servicios, cómo entrar a las comunidades o usar las leyes que él necesita para hacer su camino en la vida. Pero debido a que es su hijo y lo ama, ella aprenderá muchísimo sobre discapacidad.
El hecho es que la mayoría de nosotros entrará y saldrá de la discapacidad a lo largo de la vida, ya sea a través de una enfermedad, una lesión o simplemente por la acumulación de años.
La Organización Mundial de la Salud define a la discapacidad como un término que abarca discapacidades, limitación de actividad y restricciones que reflejan la compleja interacción entre “las características del cuerpo de una persona y las características de la sociedad en la que vive”. La Ley de Estadounidenses con Discapacidad dice que es “un impedimento físico o mental que limita considerablemente una o varias actividades importantes de la vida”.
Obviamente, esta definición es amplia y cambia constantemente, así que es difícil tener cifras exactas, pero las que se tienen de fuentes confiables son sorprendentes. Las últimas estadísticas oficiales a nivel global, que son las del Informe Mundial sobre la Discapacidad de la Organización Mundial de la Salud, dicen que cerca del 15 por ciento de la población mundial (más de mil millones de personas) vive con algún tipo de discapacidad. En América Latina y el Caribe hay al menos 50 millones de personas discapacitadas, según la información del Banco Mundial. Tanto en México como en Argentina hay poco más de cinco millones de personas con alguna discapacidad. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés) estiman que uno de cada cinco adultos en Estados Unidos vive con una discapacidad y la National Organization on Disability dice que hay 56 millones de personas con discapacidad en ese país.
Las áreas con mayor crecimiento en discapacidad, si se quiere, abarcan diagnósticos como depresión, desórdenes de ansiedad, anorexia, cánceres, lesiones cerebrales, déficit de atención, enfermedades autoinmunes, lesiones de la espina dorsal, autismo y demencia. Mientras tanto, otras clasificaciones de discapacidad y de población con alguna discapacidad han desaparecido o se han reducido significativamente en el siglo XX gracias a mejoras en las regulaciones sanitarias, en la prevención de enfermedades y en el aumento de la seguridad pública.
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CreditDadu Shin
Debido a que casi todos experimentaremos el vivir con alguna discapacidad en algún momento de nuestras vidas, sobrellevar una a temprana edad ofrece una gran ventaja. Como nací con seis dedos y un brazo bastante corto, aprendí a ir por el mundo con el cuerpo que tuve desde el principio. Tal incompatibilidad entre cuerpo y mundo puede dar lugar a mucho ingenio. Aunque reconozco que el mundo fue hecho para quienes yo llamo los “dactilares completos”, no para mi cuerpo, nunca he sentido que pierdo capacidad y me adapto con facilidad, me involucro de la manera en que yo decido y creo alternativas prácticas para las necesidades de la vida que mi cuerpo no resuelve. (Por ejemplo: usé un programa de dictado para redactar este ensayo).
Aun así, la mayoría de las personas no saben lo que es tener una discapacidad. Muy pocos nos imaginamos a nosotros mismos viviendo con una discapacidad o usando tecnologías que las personas con capacidades limitadas necesitan. Ya que muchos de nosotros no nacemos con alguna discapacidad, sino que la obtenemos a medida que pasa el tiempo, no aprendemos culturalmente sobre ellas del modo en que lo hacemos sobre nuestra raza o nuestro género. Pero la discapacidad —como reto o limitación— es fundamental para el ser humano: es parte la vida. Es evidente que la frontera entre “nosotros” y “ellos” es frágil y quizá sería mejor que nos preparásemos para ella en lugar de rehuirla.
Incluso el hablar sobre discapacidad puede ser difícil. Las palabras al respecto están fuertemente cargadas y aun para quien tenga las mejores intenciones hablar sobre el tema puede ser como sortear un laberinto de cortesía, corrección política y ofensa potencial. Cuando doy conferencias sobre discapacidad siempre hay alguien que quiere saber —ya sea en serio, a la defensiva o con curiosidad— cuál es la forma “correcta” para referirse a esta nueva identidad politizada.
La manera en que nos llamamos a nosotros mismos puede ser controversial. Hay diversos grupos que tienen debates acalorados sobre la política para nombrarse. Una tendencia dice que al referirnos a nosotros mismos como “personas con discapacidad” anteponemos nuestra humanidad y consideramos nuestra limitación como un adjetivo. Otros aluden al orgullo de la discapacidad y prefieren llamarse directamente “discapacitados”. Algunos, como muchos usuarios de la lengua de señas, rechazan el término “discapacidad”.
El viejo modo de hablar sobre la discapacidad como una maldición, una tragedia, una desgracia o un fracaso individual ya no es apropiado, pero aún no estamos seguros de qué lenguaje —más progresista, más educado— usar. “Cojo”, “inválido” y “lento” son vetustos y despectivos. “Idiota”, “débil mental”, “imbécil” e incluso “retrasado mental” —que eran clasificaciones eugenésicas previas al Holocausto, cuando se volvieron indicadores para la esterilización promovida por el Estado o para políticas de exterminio— han sido rechazados en favor de términos como “discapacidad intelectual”.
Hasta los años ochenta no tenía ni idea de qué significaba ser discapacitada, ni de que había una historia, una cultura y políticas de discapacidad. Sin la conciencia sobre la discapacidad, no había salido del clóset.
Desde entonces otras personas con discapacidad han entrado a los mundos en los que vivo y trabajo, y con ello he encontrado una comunidad y he desarrollado una identidad sólida. He cambiado la forma en que me veo y me trato, así como el modo en que veo y trato a los demás. Me he dedicado a enseñar sobre discapacidad y bioética como parte de mi trabajo. He aprendido a tener una discapacidad.
Lo que se ha transformado es mi conciencia, no mi cuerpo.
Cuando usamos nuestros cuerpos en ambientes que no están hechos para ellos, a veces las barreras sociales son más difíciles que las físicas. Las reacciones confusas a clasificaciones raciales o de género pueden llevar a la pregunta: “¿Qué eres?”; mientras que las preguntas sobre discapacidad giran alrededor de “¿qué te pasó?”. Antes de que conociera los derechos y el orgullo de los discapacitados —al que llegué a través de un movimiento femenino—, siempre respondía, apenada: “Nací así”. Ahora suelo empezar estos encuentros incómodos diciendo: “Tengo una discapacidad” y remato con: “Y esto es lo que necesito”. Es una afirmación de la inclusión y del derecho a tener acceso a ciertos recursos.
“Salir del clóset” ha hecho posible que una joven estudiante con una discapacidad, a quien conocí luego de que hiciera una presentación sobre el tema en su universidad, me dijera que ahora entendía que ella tenía derecho a estar en el mundo.
En Estados Unidos debemos mucho de este avance a la Ley para Estadounidenses con Discapacidad de 1990 y a las diversas regulaciones que han surgido desde entonces. Un movimiento a favor de los derechos de los discapacitados, que comenzó en la década de los sesenta, apoyó la creación de leyes y políticas que abolieron gradualmente la segregación en las instituciones y los espacios que no permitían la entrada de las personas con discapacidad o que les impedían ejercer los privilegios y obligaciones de cualquier ciudadano. La educación, el transporte, los espacios públicos y de trabajo se transformaron con rapidez para que las personas con alguna discapacidad salieran de hospitales, asilos, hogares y escuelas especiales y llegaran a un mundo reconstruido y reorganizado.
Ese nuevo panorama también se ha reflejado en el ámbito político.
Convertirse en discapacitado requiere que aprendamos a vivir realmente como personas con discapacidad, no simplemente como discapacitados que intentan todo el tiempo no serlo. También demanda que quienes no se enfrentan a estos retos sean conscientes y cooperativos. Convertirse en alguien con discapacidad significa ir del aislamiento a la comunidad, de la ignorancia al conocimiento de quiénes somos, de la exclusión al acceso, y de la vergüenza al orgullo.
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El síndrome post-poliomielítico o síndrome post-polio (SPP) es el término comúnmente aceptado.

RESUMEN

El síndrome post-poliomielítico o síndrome post-polio (SPP)

es el término comúnmente aceptado para describir los síntomas neuromusculares que pueden aparecer muchos años después de una poliomielitis paralítica aguda.

La prevalencia estimada en pacientes que están al comienzo de los primeros síntomas neuromusculares de poliomielitis anterior, varía entre el 25 y el 74%.

Pacientes con SPP son diagnosticados en base a una historia confirmada

de poliomielitis paralítica, seguida de una recuperación neurológica, de parcial a casi completa, y una estabilidad funcional de al menos 15 años. Pasado este período de recuperación, aparece de forma gradual un nuevo problema muscular, un incremento de la debilidad muscular o una fatigabilidad (disminución de la resistencia) muscular anormal, con o sin fatiga generalizada, atrofia muscular,dolor muscular y de las articulaciones. El diagnóstico de SPP se realiza mediante exclusión.

Las pruebas de laboratorio son utilizadas para mostrar evidencias de poliomielitis anterior y para excluir otras enfermedades: electromiografía (EMG)revela señales de reinervación y denervación tanto en músculos sintomáticos como no sintomáticos.

Mediante biopsia muscular se descubre la presencia de fibras musculares agrupadas como resultado de la reinervación, y la presencia de hipertrofia de fibras musculares como una compensación por la pérdida de fibras musculares.

No se dispone de ningún tratamiento curativo de la SPP.

El manejo es preferiblemente multidisciplinario y presenta el objetivo de reducir el empleo de la musculatura así como establecer un equilibrio entre la demanda y la capacidad muscular.

Esto se consigue mediante la realización de ejercicios, utilización de aparatos de ayuda y mediante cambios en el estilo de vida. La etiología de SPP es poco clara. Actualmente se cree la hipótesis que las fibras musculares padecen una denervación debida a la degeneración distal de los axones de las unidades motoras aumentadas.

Revisor(es) experto(s) Dr. F. [Frans] NOLLET